miércoles, 22 de abril de 2009

Día del libro (razones para leer)

Creemos que para motivar a los alumnos es necesario justificar la importancia de estudiar. Cuando comienza el curso solemos hacerlo, pero también añadimos algunas razones más que expliquen la trascendencia de la asignatura de Lengua y Literatura. A lo largo de los años hemos ido recopilando de aquí y de allí un florilegio de sólidas razones para leer. Recuperamos aquí algunas señadas por Vargas Llosa en una entrevista para El País. Las afirmaciones que siguen están entresacadas de dicha entrevista:
1.-"La lectura no es solamente embarcarte en ese mundo de fantasía. Es que de ese mundo regresas armado con toda clase de preguntas, de dudas, de críticas, de sueños y de designios que transforman totalmente tu conducta en el mundo real."

2.-"La lectura es lo que te permite hacerte dueño de un lenguaje. Una persona que no lee tiene necesariamente un vocabulario pobre y se expresa mal. Y eso no significa solamente que su conocimiento del lenguaje es limitado, sino que piensa mal, porque se piensa en la medida en que se habla y a la inversa."

3.-"Creo que la lectura es fundamental para aprovechar toda la riqueza potencial que tiene el idioma. Tener ese dominio del idioma ayuda a pensar con mayor claridad, poder matizar tu pensamiento. Nada enriquece tanto los sentidos, la sensibilidad, los deseos humanos, como la lectura. Estoy completamente convencido de que una persona que lee, y que lee bien, disfruta muchísimo mejor de la vida, aunque también es una persona que tiene más problemas frente al mundo. Hay una problemática que se te desarrolla con las curiosidades, con las incertidumbres que hacen nacer en ti los buenos libros, indudablemente. Lo cual no quita que sea una manera de vivir mejor."

4.-"La libertad humana es un producto de la imaginación y de los deseos atizados, inseminados por las buenas lecturas. Somos mucho más libres cuanto más y mejor leemos. [...] Por eso es imprescindible si se quiere tener una sociedad democrática, con ciudadanos activos, que participan, que intervienen no sólo en el debate público, sino en la marcha de lo que es la civilización. Y es la razón por la que la lectura no es un mero placer o entretenimiento sino un instrumento básico en la formación de un ciudadano libre, moderno, participante. La literatura es una expresión de todo ello."

miércoles, 15 de abril de 2009

Los portalibros y la cultura "snack"

"Portalibros" es el neologismo que se ha inventado un académico para ldesignar en castellano a los e-books, anglicismo que hasta ahora solía traducirse como "libros electrónicos". El neologismo viene a evidenciar que los e-books no son en realidad libros, sino aparatos que contienen cientos de libros, lo que no es lo mismo. En el departamento hemos comentado a veces las ventajas y desventajas del ciberartilugio, e incluso hemos advertido que el invento alterará de alguna manera el acto de la lectura. Las vaguedades e intuiciones de la conversación se han perfilado en el reciente artículo ("Leer sin papel") de José Antonio Millán, un inquieto estudioso de la lengua del que recomendamos tanto la lectura de su web y de su blog, como de dos de sus libros: Perdón, imposible (sobre la importancia de la puntuación); y El candidato melancólico (sobre etimologías curiosas). 
En dicho artículo, como decíamos, se van desgranando con habilidad expositiva las diferencias que entraña leer en dos soportes distintos. Lo más preocupante del portalibros, a nuestro juicio, es la probable consagración de la cultura snack, es decir, esa cultura propia de la era digital caracterizada por los bocados de conocimiento: la oferta informativa es tan tentadora y variada que se prueba de todo un poco sin llegar a profundizar en nada. No queremos pecar de apocalípticos, pero esta nueva forma de conocimiento acentuará uno de los carencias más graves del aprendizaje en la actualidad: la falta de atención de los alumnos, incapaces de concentrarse en algo más allá de lo que dura su novedad. Tendremos que acostumbrarnos.

miércoles, 25 de marzo de 2009

Aniversarios: Larra (1809-1837)

Se celebra este año el bicentenario del nacimiento de Francisco José de Larra. Doscientos años nos separan del hombre pero no de su literatura, cuya vigencia hoy es indiscutible. No hay más que leer sus artículos para comprobar la actualidad de su espíritu crítico: la misma indolencia y pereza mental de los españoles, la misma chapuza como deporte nacional, la misma corrupción política. En este sentido, Larra es un riguroso contemporáneo.
Las revistas y suplementos literarios se están haciendo eco estos días de la efemérides. Algunos artículos tratan de dilucidar si Larra era romántico (su rebeldía, su dandysmo, su hastío vital), un ilustrado (su afán reformista, su espíritu satírico) o un realista (la vida moderna como tema de sus cuadros de costumbres). A los alumnos hay que presentarles a Larra como el primer periodista moderno, el primero en ganarse la vida como articulista y en gestionar los derechos de autor. Aunque, quizás, lo más llamativo para ellos sea su suicidio a los ¡27 años! y su azarosa vida sentimental: malcasado con su mujer, enamorado de otra mujer casada, Dolores Armijo, que lo rechazó para evitar el escándalo. ¿Por qué se suicidó Larra? ¿Por el desamor de Dolores Armijo? Nadie ha sabido responder a esta pregunta, de ahí que se recurra a la ficción para encontrar una respuesta posible. Varias son las novelas que han intentado reconstruir los últimos días de Larra: Flores de plomo de Juan Eduardo Zúñiga y El corzo herido de muerte de Antonio Priante. Os ofrecemos el vídeo-reseña de este último libro donde se relatan los últimos días de Larra.

viernes, 6 de marzo de 2009

Pedagogía del humor


Todos los profesores de Lengua y Literatura conocemos las dificultades que tienen los alumnos para asimilar las figuras o recursos literarios. La dificultad estriba más que en memorizar los nombrecitos de dichos recursos (epanadiplosis, zeugma, tmesis...), en saber reconocerlos en los textos. Textos, todo hay que decirlo, que no tienen por qué ser literarios, puesto que dichos recursos aparecen muy a menudo en la publicidad y en la lengua coloquial. De lo que se trata, en fin, es de que el alumno aprenda la función expresiva de estas figuras, su capacidad para atraer la atención, dar intensidad a una emoción, un sentimiento, o para revelar nuevos sentidos .
La metáfora es, en este sentido, uno de los recursos más utilizados. Y la verdad es que una buena metáfora, es decir, la relación entre dos conceptos por su semejanza, es una de las fuentes del placer estético, aquel que se reconoce por la revelación de una verdad insospechada.
No hay nada mejor para explicar y asimilar el concepto de metáfora que las greguerías de Ramón Gomez de la Serna. Este autor fue el inventor de un género literario, la greguería, que él mismo definió como "metáfora + humor". Y ya sabemos que no hay mejor pedagogía que el humorismo. De manera que hemos propuesto a nuestros alumnos que ejerciten su creatividad inventando unas cuantas greguerías. Esperemos que a partir de ahora sepan reconocerlas en otro tipo de textos y que sepan explicar su valor. Podéis encontrar una breve antología en Scripta manent, el blog de textos curiosos del Departamento de Lengua.

miércoles, 11 de febrero de 2009

Ya están aquí


Ya están aquí y no son precisamente los marcianos, sino los libros del futuro, los libros electrónicos. La prensa se ha hecho eco estos días de la presentación del Kindle 2, el modelo patrocinado por la librería Amazon. Este departamento acoge la noticia con una mezcla de escepticismo y expectación: ¿viviremos para contarlo? ¿Desaparecerán los libros de nuestra biblioteca? ¿Seremos capaces de leer en un soporte tan incómodo? Cualquiera sabe, lo único cierto es que ya están aquí, y sí, tienen algo de marcianos.

martes, 10 de febrero de 2009

Elogio del libro

Nuestro querido colega Alejo, el orientador del centro, no solo ha colaborado en nuestro blog de lecturas recomendadas, sino que nos ha señalado un hermoso elogio del libro contenido en La historia interminable de Michael Ende:
"Me gustaría saber", se dijo, "qué pasa realmente en un libro cuando está cerrado. naturalmente, dentro hay solo letras impresas sobre el papel, pero sin embargo... Algo debe de pasar, porque cuando lo abro aparece de pronto una historia entera. Dentro hay personas que no conozco todavía, y todas las aventuras, hazañas y peleas posibles... y a veces se producen tormentas en el mar o se llega a países o ciudades exóticos. Todo eso está en el libro de algún modo. Para vivirlo hay que leerlo, eso está claro. Pero está dentro ya antes. Me gustaría saber de qué modo".
Y de pronto sintió que el momento era casi solemne.
Se sentó derecho, cogió el libro, lo abrió por la primera página y
comenzó a leer.

lunes, 2 de febrero de 2009

¿Son homófonas la b y la v?



Esta fue la pregunta que surgió el otro día en la sala de profesores. O por decirlo de otra manera: ¿corresponden las dos letras, la "b" y la "v", a un solo fonema? Sorprendentemente, o quizás no tanto como veremos, algunos pensaban que la "v" representaba un fonema distinto a la "b"; vamos, que se pronunciaban de manera diferente. La "v", venían a decir, es un sonido labiodental, mientras que la "b" es bilabial. Lo curioso es que justificaban su afirmación con la autoridad de los antiguos profesores, quienes leían los dictados marcando la "v" como labiodental. Una encuesta posterior a personas cercanas confirmaba lo extendida que estaba esta idea. ¿Qué historia había detrás de todo esto? Pues ni más ni menos que la historia de la letra "v".
Antes que nada hay que precisar que en el español las dos letras responden a un solo fonema y, por tanto, deben pronunciarse de la misma manera. La historia de este malentendido se remonta al Renacimiento, en concreto a los gramáticos puristas que defendían una pronunciación del castellano cercana al latín, idioma que sí pronunciaba la "v" como labiodental. Hasta tal punto fue influyente esta postura que la Academia defendió dicha pronunciación durante siglo y medio (1754-1911). 
Pero no todo acaba aquí, porque también es posible entender esta pronunciación por influencia de la "v" francesa, portuguesa y catalana. De manera que los hablantes de estas zonas son proclives a pronunciar la "v" española como labiodental. En fin, podríamos entrar en más detalles, pero como no queremos aburrir a los posibles lectores de este blog, recomendamos a los interesados que se lean la Historia de las letras de Gregorio Salvador y Juan R. Lodares. El libro es una maravilla por la capacidad de conjugar divulgación y amenidad. Además, acaba de ser reeditado por Espasa Calpe.